Hijos de la noche acerquence a mi, que mis blancas manos los rozaran suavemente y mi roja boca tocará vuestro cuello desgarrandolo y bebiendo su fuente de vida, ese hermoso líquido rojizo que recorre mi cuerpo como un golpe eléctrico.
Todos creen nosotros somos una leyenda, pero esperen el día en el cual tocaré tu hombro, no alcanzarás a reaccionar y ya estarás muerto, tu que caminabas con tranquilidad por las calles en la noche, ya no podrás por que te estaré acechando
hijos de la noche, amantes de la luna palida y fría que con su hermoso manto me cubre a mi la sombra de la muerte...
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